La rana Maru

La rana Maru


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En el Reino Mindomania  todos los animales eran felices porque siempre estaban juntos y se ayudaban entre todos. Ellos jugaban bajo la lluvia, dormían viendo las estrellas, reían sin importar que hubiera  problemas a su alrededor porque sabían que nunca iban a estar solos ya que ellos toda la vida se tendrían los unos a los otros.
Aunque todos eran felices en este lugar, había un lago en un rincón del reino en el que habitaba una rana muy hermosa llamada Maru  que nunca se atrevió a explorar más allá de este, porque siempre tenía miedo de lo que podía encontrar fuera de él, creía que todo lo que conocía era suficiente para vivir: saltar sobre las rocas que sobresalían del agua, alimentarse de la misma comida todos los días, dormir bajo la misma rama.
Pero por hacer lo mismo todos los días pasaba triste y aburrida sin tener cosas nuevas que hacer, ya ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que sonrió; sólo se la pasaba viendo a las otras ranas salir lejos del lago todos los días y en su soledad se preguntaba “¿Adónde irán? ¿Qué harán? ¿Por qué vendrán felices?” pero todo esto no le quitaba el miedo de salir en busca de aventuras que le llenasen de nuevas emociones, tenía tanto miedo  a la realidad y pesimismo sobre lo que le esperaba afuera de su lago, que  sentía rabia y envidia al mismo tiempo de ver a las demás ranas tan felices.
 Un día vio y escuchó a un mono balancearse sobre un árbol que estaba cerca del lago, y enojada saltó de la roca a la tierra y con gran voz exclamó: ¡¿Qué haces aquí?¡
El mono bajó del árbol, se acercó a la rana y viéndola de manera extraña le respondió:
-          Vengo desde lo más alto  del reino en busca de ti. - La rana sorprendida por lo que le dijo el mono le preguntó.
-          ¿Y para qué me buscas?
-          El rey oso necesita de ti, de todos nosotros.
- El rey no necesita de mí y yo tampoco necesito de él, es más no necesito de nadie.
- ¿Por qué dices eso? Te necesitamos porque las ranas  cuando saltan crean una magia que hace que llueva.
- Pero ahí tienen a todas las ranas del lago.
- Sí, pero una de ellas enfermó y el salto no funciona si no están las treinta ranas.
- Yo no quiero que llueva, no me gusta la lluvia.
- ¿Nunca has bailado bajo la lluvia? Deberías de intentarlo, es muy divertido. El rey oso está mal porque no ha llovido y porque no ha bailado bajo la lluvia.
- ¿Y cómo saben que está mal?
- Porque no sonríe, porque ya no juega con nosotros.
- Yo tampoco sonrío, ni juego, y sigo vivo.
- Pero de verdad ayúdanos a hacer que el rey sonría, esto nos ayudará a todos.
- Esto no va a funcionar, yo no puedo hacer nada.
- Está bien, pronto todos estaremos mal como el rey, no volveremos a sonreír, y toda la alegría desaparecerá del reino por tu egoísmo y pesimismo.
El mono se alejó balanceándose de rama en rama y Maru se quedó pensando en la última frase que le dijo el mono, ella no conocía lo divertido que era bailar bajo la lluvia y sin embargo se sentía mal porque por culpa suya desaparecería la alegría, miró a su alrededor y vio que nunca tuvo un amigo, que nunca salió en busca de una aventura. Finalmente recapacitó...

a) ¿Cómo se sentía la rana?

b) ¿Para qué necesitaba el mono a Maru?

c) ¿Qué le hizo cambiar de opinión a la rana?

d) Termine el cuento.

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